¡Ah, los churros! Ese delicioso bocado que nos transporta directamente a la infancia, a las mañanas de domingo o a las tardes de merienda con la abuela. Si estás buscando recrear esa magia en tu propia cocina, has llegado al lugar perfecto. Hoy te comparto la receta auténtica y tradicional de churros "de la abuela", una guía definitiva para que consigas ese sabor nostálgico y una textura inigualable, con éxito garantizado.
La clave para unos churros de abuela perfectos: simplicidad, agua hirviendo y la proporción justa.
- Los ingredientes esenciales son harina de trigo común, agua, sal y aceite para freír.
- La proporción ideal es la misma cantidad de agua que de harina (en volumen) o un poco más de harina en peso.
- El agua hirviendo es crucial para escaldar la harina, logrando una masa elástica que absorbe menos aceite.
- Utiliza una churrera de émbolo para dar la forma estriada característica y evitar que los churros exploten al freír.
- Fríe los churros en aceite muy caliente (190-200°C) para conseguir una textura crujiente por fuera y bien cocida por dentro.
- El acompañamiento clásico incluye azúcar y canela, o un chocolate a la taza espeso.
¿Por qué la receta de la abuela es el secreto mejor guardado?
El sabor de la nostalgia: más que una simple receta
Para mí, los churros de la abuela no son solo una receta; son un viaje en el tiempo. Cada bocado me devuelve a esos momentos especiales, llenos de risas y el aroma inconfundible de la cocina familiar. Su valor reside precisamente en esa conexión emocional, en la simplicidad de sus ingredientes y en la autenticidad de su preparación. No necesitamos nada complicado para evocar esa calidez y confianza que solo las recetas de toda la vida pueden ofrecer.
Los 3 ingredientes básicos que nunca fallan
La belleza de esta receta radica en su pureza. Mi abuela siempre decía que lo bueno no necesita adornos, y tenía toda la razón. Para unos churros auténticos, solo necesitarás:
- Harina de trigo común: Es fundamental que sea harina de trigo normal, sin levadura. Es la base que nos dará la estructura perfecta.
- Agua: El elemento clave para hidratar nuestra masa y, como verás, su temperatura es crucial.
- Sal: Una pizca de sal realza el sabor y equilibra la masa.
- Aceite para freír: Recomiendo un aceite de oliva suave o, si lo prefieres, de girasol. Lo importante es que sea de buena calidad y abundante para una fritura óptima.
Como ves, la lista es corta y sencilla, lo que demuestra que no hace falta complicarse para lograr algo extraordinario.
La diferencia entre unos buenos churros y unos churros memorables
Cualquiera puede hacer unos churros "buenos", pero para lograr unos churros "memorables", esos que te hacen cerrar los ojos y suspirar, hay que prestar atención a los detalles. La receta de mi abuela es excepcional porque se enfoca en técnicas específicas que elevan el resultado. Hablamos del escaldado de la harina con agua hirviendo, de las proporciones exactas y de la paciencia en cada paso. Estos pequeños grandes secretos son los que garantizan una masa elástica, unos churros crujientes por fuera y tiernos por dentro, que absorben menos aceite y te dejan un regusto delicioso que perdura.
El paso a paso infalible para churros como los de antes
La proporción exacta de agua y harina: el equilibrio perfecto
Aquí está uno de los pilares de la receta: la proporción de agua y harina. Es vital para la consistencia y elasticidad de la masa. La medida que yo siempre uso, y que me ha dado los mejores resultados, es la de mismo volumen de agua que de harina. Por ejemplo, si usas una taza de agua, usa una taza de harina. Si prefieres pesar, una buena referencia es 250 ml de agua por 250 g de harina. Este equilibrio es lo que nos asegura una masa manejable y perfecta para nuestros churros.
El truco del agua hirviendo: por qué nunca debes saltarte este paso
Este es, sin duda, el paso más importante y no negociable para unos churros de abuela. Consiste en escaldar la harina. ¿Cómo lo hacemos? Primero, ponemos el agua con la sal a hervir. Una vez que el agua esté en ebullición, la retiramos del fuego y, de golpe, vertemos toda la harina. Inmediatamente, y con una cuchara de madera o espátula, mezclamos enérgicamente hasta integrar. ¿Por qué es tan crucial? Porque este proceso precocina el almidón de la harina, lo que resulta en una masa mucho más elástica, suave y, lo mejor de todo, que absorbe muchísimo menos aceite durante la fritura. ¡Un churro menos aceitoso es un churro más delicioso!
Cómo mezclar la masa sin grumos y sin esfuerzo (¡y sin amasadora!)
No te preocupes si no tienes una amasadora; esta masa es muy agradecida y se puede trabajar perfectamente a mano. Aquí te explico cómo:
- Una vez que hayas vertido la harina sobre el agua hirviendo, comienza a mezclar con una cuchara de madera o una espátula resistente.
- Al principio, la masa parecerá un poco pegajosa y desordenada, pero sigue mezclando con movimientos firmes.
- Verás cómo, poco a poco, la harina se va integrando y la masa se despega de las paredes del recipiente.
- Continúa mezclando hasta que no queden grumos visibles y la masa sea homogénea y compacta. No necesitas amasar durante mucho tiempo, solo lo suficiente para que todo esté bien integrado.
- El resultado debe ser una bola de masa lisa y sin trozos de harina suelta.
El reposo justo: el secreto para una masa segura y manejable
Una vez que tengas tu masa lista, es importante darle un breve reposo. No es un reposo para que fermente, sino para que pierda un poco de calor y sea más segura y fácil de manejar. Con unos 10-15 minutos a temperatura ambiente es suficiente. Durante este tiempo, la masa se asentará ligeramente, y al enfriarse un poco, será mucho más cómoda para introducirla en la churrera sin quemarte.

El arte de freír: consigue un dorado crujiente y perfecto
La elección de la churrera: ¿es imprescindible para un resultado auténtico?
Para mí, la churrera de émbolo o pistola tradicional es la herramienta ideal. No solo porque nos ayuda a conseguir esa forma estriada tan característica de los churros auténticos, sino por una razón mucho más importante: la seguridad. Las estrías que crea la churrera son funcionales; permiten que el calor penetre de manera uniforme y, crucialmente, evitan que se formen bolsas de aire en el interior de la masa, reduciendo drásticamente el riesgo de que los churros "exploten" al freírse. Si buscas un resultado auténtico y seguro, te la recomiendo encarecidamente.Alternativas seguras si no tienes una churrera en casa
Entiendo que no todo el mundo tiene una churrera en casa, y no pasa nada. Una alternativa que puedes usar es una manga pastelera resistente con una boquilla de estrella grande. Asegúrate de que la manga sea de buena calidad y que la boquilla esté bien sujeta. Al extruir la masa, hazlo con firmeza y cuidado. Eso sí, debo advertirte que, aunque es una opción viable, es inherentemente menos segura que una churrera específica, ya que el riesgo de que la manga ceda o que la masa contenga aire es un poco mayor. Siempre ten precaución.
La temperatura del aceite: cómo saber si está en su punto sin termómetro
La temperatura del aceite es crítica para unos churros perfectos. Debe estar muy caliente, idealmente entre 190°C y 200°C. Si no tienes termómetro, no te preocupes, mi abuela tampoco lo usaba. Aquí tienes un truco: introduce un pequeño trocito de masa de churro en el aceite. Si sube a la superficie rápidamente y empieza a burbujear con alegría, está en su punto. Si se queda abajo o burbujea muy poco, está demasiado frío (tus churros saldrán aceitosos y blandos). Si se quema al instante, está demasiado caliente (se te quemarán por fuera y quedarán crudos por dentro). ¡El equilibrio es clave!
Guía de fritura: cuántos churros freír a la vez y cómo evitar que se peguen
Una vez que el aceite esté listo, es hora de freír. Sigue estos pasos para un resultado óptimo:
- Asegúrate de usar abundante aceite en una sartén profunda o freidora.
- Introduce la masa en la churrera y ve formando los churros directamente sobre el aceite caliente. Puedes hacerlos largos y luego cortarlos con unas tijeras, o hacerlos en forma de lazo o porras.
- Fríe en tandas pequeñas. Esto es crucial para no bajar la temperatura del aceite. Si pones demasiados churros a la vez, el aceite se enfriará y los churros absorberán más grasa.
- Deja que se doren por un lado y luego dales la vuelta con unas pinzas para que se doren uniformemente por el otro.
- El tiempo de fritura suele ser de unos 2-3 minutos por tanda, dependiendo del tamaño y grosor de tus churros. Busca un color dorado intenso y uniforme.
El truco final: cómo escurrirlos para que no queden aceitosos
Este es un consejo sencillo pero fundamental para conseguir unos churros crujientes y no grasosos. Una vez que los churros estén dorados y cocidos, sácalos del aceite con una espumadera y colócalos inmediatamente sobre un plato cubierto con papel de cocina absorbente. El papel ayudará a eliminar el exceso de aceite superficial, asegurando que cada bocado sea perfectamente crujiente y delicioso.
Errores de principiante que todos cometemos (y cómo solucionarlos)
Mi masa ha quedado demasiado líquida, ¿qué hago?
Si tu masa ha quedado demasiado líquida, lo más probable es que la proporción de harina y agua no fuera la correcta. No te preocupes, tiene solución. Puedes intentar añadir una cucharada de harina gradualmente, mezclando muy bien cada vez hasta que la masa adquiera la consistencia adecuada: debe ser densa y pegajosa, pero manejable. Sin embargo, te aconsejo que la próxima vez seas muy precisa con las medidas iniciales, ya que añadir harina después del escaldado puede alterar un poco la textura final.
¿Por qué mis churros explotan en la sartén? El peligro de las burbujas de aire
¡Ay, las explosiones! Este es un riesgo real y común si no se toman precauciones. La causa principal es la presencia de burbujas de aire atrapadas en la masa. Cuando estas burbujas se calientan rápidamente en el aceite, el aire se expande y ¡pum! el churro explota. Por eso, insisto tanto en la importancia de mezclar bien la masa para que quede homogénea y, sobre todo, en usar una churrera con estrías. Las estrías permiten que el aire escape y que el churro se cocine de forma segura. Si usas manga pastelera, asegúrate de presionar bien para que no queden huecos de aire.
Churros blandos por dentro: claves para una cocción perfecta
Si tus churros están blandos por dentro, es casi seguro que la temperatura del aceite no era la adecuada. Un aceite demasiado frío hace que los churros absorban una cantidad excesiva de grasa y no se cocinen correctamente en el interior. El resultado es una textura gomosa y aceitosa, lejos de la perfección. Recuerda, el aceite debe estar entre 190°C y 200°C, y freír en tandas pequeñas para mantener esa temperatura constante. Así conseguirás que el calor penetre bien y los cocine uniformemente.
Cómo evitar que los churros se quemen por fuera y queden crudos por dentro
El problema opuesto a los churros blandos es cuando se queman por fuera y quedan crudos por dentro. Esto ocurre cuando el aceite está demasiado caliente. La superficie del churro se dora y endurece muy rápido, creando una barrera que impide que el calor llegue al interior para cocinarlo. La solución es la misma: controlar la temperatura del aceite. Mantén el rango de 190-200°C y fríe en tandas pequeñas. Si ves que se doran demasiado rápido, baja un poco el fuego y espera a que el aceite se ajuste.
Sirviendo los churros: el toque final que lo cambia todo
El clásico rebozado de azúcar y canela: ¿cuándo y cómo hacerlo?
Para muchos, el rebozado de azúcar y canela es tan esencial como el propio churro. Para lograr ese toque dulce y aromático, es crucial hacerlo en el momento justo. Justo después de escurrir los churros y mientras aún están calientes, pásalos por una mezcla de azúcar granulada y un poco de canela en polvo. El calor hará que el azúcar se adhiera perfectamente, creando una capa deliciosa que complementa a la perfección el sabor del churro. ¡No esperes a que se enfríen!El compañero inseparable: la receta rápida de un chocolate a la taza espeso
En España, no hay churros sin un buen chocolate a la taza. Y no me refiero a un chocolate aguado, sino a uno espeso, denso y reconfortante. Para hacerlo rápidamente en casa, calienta leche con cacao en polvo de buena calidad y azúcar al gusto. Para espesarlo, puedes disolver una cucharadita de maicena en un poco de leche fría antes de añadirla a la mezcla caliente, removiendo constantemente hasta que espese a tu gusto. Es el contraste perfecto para la textura crujiente de los churros.
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Ideas para conservar los churros crujientes (si es que sobran)
Si por algún milagro te sobran churros (algo que rara vez ocurre en mi casa), aquí tienes algunos consejos para conservarlos y que mantengan su magia:
- Guárdalos en un recipiente hermético a temperatura ambiente. No los metas en la nevera, ya que la humedad los ablandaría.
- Para revivir su textura crujiente al día siguiente, puedes recalentarlos brevemente en el horno precalentado a 180°C durante unos minutos, o incluso en una freidora de aire. Evita el microondas, pues los dejará blandos.
- Lo ideal es consumirlos recién hechos, pero con estos trucos, podrás disfrutar de su encanto un poco más.
