Si hay algo que transforma unos simples totopos en una experiencia culinaria inolvidable, es una buena crema de queso. Olvídate de las opciones procesadas del supermercado; en este artículo, te guiaré paso a paso para preparar una crema de queso para nachos casera, irresistiblemente deliciosa y fácil, que superará con creces cualquier expectativa y será la estrella de tus reuniones.
Prepara la crema de queso para nachos más deliciosa y fácil en casa
- La base ideal es una bechamel suave, a la que se añaden quesos como cheddar o manchego.
- Para una textura perfecta, ralla el queso finamente e incorpóralo poco a poco fuera del fuego.
- La leche evaporada o un toque de queso crema tipo Philadelphia aportan una cremosidad extra y estabilidad.
- Personaliza tu salsa con jalapeños, pimentón ahumado, ajo en polvo o comino para un sabor único.
- Evita el sobrecalentamiento y la ebullición para que la salsa no se separe ni quede granulosa.
Hacer tu propia crema de queso en casa es una decisión de la que no te arrepentirás. La diferencia en sabor y calidad es abismal comparada con los productos envasados. Además, te da un control total sobre los ingredientes, asegurando la frescura, la textura (más o menos cremosa, según tu gusto) y el nivel de picante que desees, añadiendo jalapeños o Tabasco al gusto. Es una experiencia culinaria gratificante y, al saber exactamente lo que lleva, también resulta una opción más saludable.

Ingredientes esenciales para tu crema de queso casera
-
Para la base (bechamel):
- 2 cucharadas de mantequilla sin sal
- 2 cucharadas de harina de trigo (todo uso)
- 250 ml de leche entera o leche evaporada (para mayor cremosidad)
-
Para el queso:
- 200-250 gramos de queso cheddar (curado para más sabor), Monterey Jack, manchego semicurado, Edam o Gouda, rallado finamente
- Opcional: 1 cucharada de queso crema tipo Philadelphia para extra cremosidad
-
Para el sabor:
- 1/2 cucharadita de ajo en polvo
- 1/2 cucharadita de cebolla en polvo
- 1/2 cucharadita de pimentón ahumado (pimentón de la Vera)
- Una pizca de comino molido
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
- Opcional: Líquido de los jalapeños encurtidos, jalapeños picados, o salsa picante (Tabasco, Sriracha)
La leche: clave para la cremosa bechamel
La leche es el corazón de nuestra bechamel, la base de esta maravillosa crema. En mi experiencia, la leche evaporada es la mejor elección para una textura más cremosa y estable, que no se corta fácilmente. Sin embargo, la leche entera normal también funciona perfectamente y te dará un resultado delicioso. ¡No dejes que la falta de leche evaporada te detenga!
Los mejores quesos para fundir
Para una salsa suave y sedosa, la elección del queso es fundamental. Los reyes indiscutibles son el cheddar, especialmente el curado por su sabor intenso y su excelente capacidad de fundido, y el Monterey Jack, conocido por su suavidad y elasticidad al derretirse. Una combinación de ambos es, para mí, la perfección.
El cheddar: el clásico infalible
El queso cheddar es el clásico por excelencia para esta salsa, y con razón. Su sabor característico, ligeramente ácido y con cuerpo, junto con su capacidad para fundirse de forma homogénea, lo convierte en la opción más popular. Si puedes conseguir un buen cheddar curado, el sabor de tu crema de queso se elevará a otro nivel.
Alternativas de queso para el mercado español
- Queso manchego semicurado: Una excelente opción local. Funde muy bien y aporta un carácter delicioso. Asegúrate de que no sea demasiado curado para que la textura sea más suave.
- Edam o Gouda: Estos quesos holandeses son fáciles de encontrar y funden de maravilla, ofreciendo un sabor más suave y lácteo.
- Mezclas de quesos para fundir: Muchos supermercados ofrecen ya mezclas ralladas que incluyen Emmental, Mozzarella o Gruyère. Funcionan bien, pero el sabor será menos intenso que con un buen cheddar.
Un pequeño consejo: evita quesos excesivamente grasos o muy frescos, ya que pueden hacer que la salsa se separe o no adquiera la consistencia deseada.
Especias y saborizantes que elevan tu crema
- Ajo en polvo y cebolla en polvo: Imprescindibles para darle profundidad de sabor sin añadir trozos.
- Pimentón ahumado (pimentón de la Vera): Mi toque personal para un sabor inconfundiblemente español y un aroma ahumado delicioso.
- Comino molido: Una pizca es suficiente para añadir un toque terroso y auténtico.
- Líquido de los jalapeños encurtidos: Este es un truco de chef para replicar ese punto ácido y picante que encuentras en las salsas de queso de cine. ¡No lo subestimes!

Preparación paso a paso de tu crema de queso casera
- Prepara tus ingredientes (Mise en Place): Ralla todos los quesos finamente. Mide la leche, la mantequilla, la harina y las especias. Ten todo listo y a mano.
- Haz la base de bechamel: En una cacerola a fuego medio-bajo, derrite la mantequilla. Añade la harina y remueve constantemente durante 1-2 minutos para cocinar el roux (la mezcla de mantequilla y harina).
- Incorpora la leche: Poco a poco, vierte la leche (o leche evaporada) caliente sobre el roux, sin dejar de remover con unas varillas para evitar grumos. Cocina a fuego medio hasta que la salsa espese y nape la cuchara.
- Retira del fuego y añade el queso: Una vez que la bechamel tenga la consistencia deseada, retira la cacerola del fuego. Este paso es crucial para que el queso no se separe.
- Funde el queso: Incorpora el queso rallado poco a poco, removiendo constantemente con una cuchara de madera o espátula hasta que se derrita por completo y la salsa quede suave y homogénea. Si usas queso crema, añádelo en este punto.
- Sazona: Añade el ajo en polvo, cebolla en polvo, pimentón ahumado, comino, sal y pimienta. Prueba y ajusta los condimentos a tu gusto. Si quieres un toque picante, añade líquido de jalapeños o salsa picante ahora.
- Sirve inmediatamente: La crema de queso está en su mejor momento recién hecha.
La importancia de la "mise en place"
En la cocina profesional, la "mise en place" (todo en su lugar) es sagrada. Y en casa, te aseguro que te ahorrará muchos dolores de cabeza. Tener todos los ingredientes medidos, rallados y listos antes de encender el fuego garantiza un proceso fluido, sin interrupciones y, lo que es más importante, evita que algo se queme o se pase mientras buscas el siguiente ingrediente. ¡Es la clave del éxito!
Cómo crear una bechamel perfecta (la base)
- Derretir la mantequilla y añadir la harina: En una cacerola de fondo grueso a fuego medio-bajo, derrite las 2 cucharadas de mantequilla. Una vez derretida, añade las 2 cucharadas de harina.
- Crear el roux: Con una cuchara de madera o unas varillas, remueve la mezcla de mantequilla y harina (el roux) durante 1-2 minutos. Esto cocina la harina y evita que la bechamel tenga sabor a crudo. Verás que forma una pasta.
- Incorporar la leche gradualmente: Retira la cacerola del fuego por un momento. Vierte un chorrito de leche (caliente, si es posible, para evitar choques de temperatura) y remueve vigorosamente con las varillas hasta que se integre por completo y no haya grumos. Repite este proceso, añadiendo la leche poco a poco, hasta que toda la leche esté incorporada y la salsa empiece a espesar. Vuelve a poner a fuego bajo y cocina, sin dejar de remover, hasta que nape la cuchara. ¡La paciencia es clave aquí!
El secreto para un queso fundido y suave
Aquí está uno de los trucos más importantes: ralla el queso finamente. Esto ayuda a que se derrita de manera más uniforme y rápida. Y el paso crucial: retira la bechamel del fuego antes de añadir el queso. El calor residual de la salsa es suficiente para fundirlo. Incorpora el queso poco a poco, en puñados, removiendo constantemente con una espátula de silicona o cuchara de madera. Verás cómo se derrite y se integra, creando una fusión suave y homogénea. Si quieres un extra de cremosidad y estabilidad, mi truco personal es añadir una cucharada de queso crema tipo Philadelphia en este punto. ¡Marca una gran diferencia!
Ajustando la textura: soluciones prácticas
¿Tu salsa está demasiado espesa? No hay problema. Simplemente añade un chorrito de leche caliente (o incluso agua) poco a poco, mientras remueves, hasta que alcance la consistencia deseada. ¿Demasiado líquida? Disuelve una pequeña cantidad de almidón de maíz (Maizena), digamos una cucharadita, en un par de cucharadas de leche fría. Añade esta mezcla a la salsa mientras la calientas suavemente a fuego bajo y remueves constantemente. Espesará en cuestión de minutos. ¡La cocina es ensayo y error, y siempre hay solución!
Personaliza tu salsa de queso: ¡Atrévete a experimentar!
Una vez que domines la receta base, el mundo de la personalización se abre ante ti. Te animo a experimentar y adaptar la receta a tus gustos. ¡Hazla tuya!
Un toque picante: jalapeños y salsas
Para conseguir esa versión picante que tanto gusta, incorpora chiles jalapeños encurtidos y picados a la salsa una vez que el queso esté fundido. Puedes empezar con una o dos cucharadas y añadir más si te atreves. Otra opción es unas gotas de tu salsa picante favorita, como Tabasco o Sriracha. Recuerda que siempre puedes añadir más, pero quitar el picante es imposible, así que ve poco a poco.
Sabores ahumados y sorpresas crujientes
Si te encanta el sabor ahumado, no dudes en añadir una cucharadita extra de pimentón ahumado (pimentón de la Vera) a tu salsa. Para una sorpresa de sabor y textura, puedes añadir trocitos de bacon crujiente previamente cocinado y escurrido. ¡La combinación de queso y bacon es siempre un acierto!
Transforma tu crema en un chili con queso
¿Quieres una salsa más contundente? Convierte tu crema de queso en un auténtico "chili con queso". Simplemente cocina unos 200 gramos de carne picada de ternera o cerdo con un poco de cebolla, ajo y tus especias favoritas (comino, chile en polvo). Escurre bien el exceso de grasa y luego incorpórala a tu crema de queso ya preparada. ¡Es una comida en sí misma!Solución a problemas comunes: ¡No te rindas!
Incluso a los chefs más experimentados nos surgen imprevistos en la cocina. Aquí te doy soluciones a los problemas más comunes al hacer crema de queso, para que siempre te salga perfecta.
¿Por qué el queso se separa o queda aceitoso?
Este es el problema más común y casi siempre se debe a dos razones: sobrecalentamiento o el uso de quesos demasiado grasos. Para evitarlo, es fundamental añadir el queso fuera del fuego, como ya te he explicado. Si la salsa hierve con el queso dentro, es muy probable que la grasa se separe. Si ya te ha pasado, intenta batir enérgicamente la salsa con unas varillas o incluso con una batidora de mano para intentar emulsionarla de nuevo. A veces, añadir una cucharadita de almidón de maíz disuelto en leche fría puede ayudar a estabilizarla.
La temperatura lo es todo
El sobrecalentamiento es el enemigo número uno de una crema de queso perfecta. Cocinar el queso a fuego demasiado alto o dejar que la salsa hierva una vez añadido el queso, hará que la proteína del queso se contraiga y expulse la grasa, resultando en una salsa cortada o aceitosa. Cocina siempre a fuego medio-bajo y retira del fuego antes de añadir el queso.
Evita la textura granulosa
Una textura granulosa suele ser el resultado de no rallar el queso lo suficientemente fino o de añadirlo todo de golpe. Al rallar el queso finamente, aumentas su superficie y se derrite de manera más uniforme. Al añadirlo poco a poco y remover constantemente, aseguras que cada partícula de queso se integre suavemente en la bechamel, creando esa textura sedosa que buscamos.
Más allá de los nachos: usos creativos para tu crema de queso
- Dip para fiestas: Sirve tu crema de queso en un bol con totopos, patatas fritas, aros de cebolla, palitos de verduras (zanahoria, apio, pepino) o pretzels. ¡Es un éxito asegurado!
- Salsa para patatas fritas: Transforma unas simples patatas fritas en un manjar digno de restaurante.
- Base para sándwiches y wraps: Unta una capa generosa en tus sándwiches o wraps para añadir un extra de sabor y jugosidad.
Dip o acompañamiento versátil
La versatilidad de esta crema de queso es increíble. Es el dip perfecto para cualquier tipo de snack. Imagínate unos aros de cebolla crujientes, unos palitos de zanahoria o incluso unos pretzels, sumergidos en esta delicia. ¡Es un acompañamiento que eleva cualquier aperitivo!
Salsa gourmet para tus platos favoritos
¿Quieres llevar tus hamburguesas o perritos calientes al siguiente nivel? Una buena cucharada de esta crema de queso casera los transformará en una experiencia gourmet. También es fantástica para sándwiches, aportando una cremosidad y un sabor inigualables.
Gratinados y pastas
Utiliza la salsa de queso para gratinar verduras al horno, como brócoli o coliflor. Vierte la salsa por encima y hornea hasta que esté burbujeante y dorada. O, ¿por qué no, para enriquecer un plato de pasta? Una vez cocida la pasta, mézclala con la crema de queso para una versión rápida y deliciosa de "mac and cheese".Conservación y recalentamiento: mantén la frescura
Es posible que te sobre un poco de esta deliciosa crema de queso, o que quieras prepararla con antelación. Aquí te explico cómo conservarla y recalentarla para que mantenga su textura y sabor originales.
Almacenamiento en la nevera y congelación
Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera por un máximo de 3-4 días. Es posible congelarla, aunque la textura puede cambiar ligeramente al descongelar. Para congelar, asegúrate de que esté completamente fría, luego guárdala en un recipiente hermético apto para congelador. Descongela en la nevera y sigue los pasos de recalentamiento.
Lee también: Salsa de queso para nachos: ¡Tu guía definitiva para la perfección!
El truco para recalentar sin que se corte
Para recalentar la crema de queso sin que pierda su textura, hazlo a fuego muy lento en una cacerola, removiendo constantemente. Si ves que se espesa demasiado o parece que va a cortarse, añade un chorrito de leche (o incluso agua) poco a poco mientras remueves. Esto ayudará a recuperar la cremosidad y a que la salsa vuelva a su estado original. ¡Paciencia y fuego bajo son tus mejores aliados!
